Los datos se publicaron el 23 de marzo, al día siguiente de los graves incidentes en las calles de Madrid. Este hecho hace sospechar a los especialistas que el material estaba elaborado ya de antemano, que hay un seguimiento por parte de los radicales en las redes para localizar a los policías y que además cuentan con la colaboración de especialistas en informática, de hackers, capaces de acceder a datos informáticos precisos y de rastrear correos electrónicos.
